Una introducción impactante, cautivadora y accesible al unitarismo universalista.
Los unitarios universalistas son personas de todas las edades, de diversos orígenes y creencias. Son pensadores y hacedores valientes, curiosos y compasivos que construyen espiritualidad y comunidad más allá de las fronteras, trabajando por conseguir más justicia y más amor en un mundo que sufre.
La Guía de bolsillo del unitarismo universalista es la introducción más completa que existe al unitarismo universalista. Abarca temas como el ministerio, el culto, la educación religiosa, la justicia social, la comunidad y la historia. Editada por la reverenda Dra. Sofía Betancourt, esta séptima edición brinda a los lectores la información y los recursos necesarios para afrontar este momento crucial del unitarismo universalista y de nuestro mundo.
A Spanish translation of the seventh edition of The Unitarian Universalist Pocket Guide.
Valores e inspiraciones compartidos por los unitarios universalistas
Prefacio por Rvda. Dra. Sofía Betancourt
Nuestra teología por Rvda. Dra. Sheri Prud’homme
Nuestro culto por Rvda. Katie Romano Griffin
Nuestro ministerio por Rvda. Cheryl M. Walker
Nuestra educación religiosa por Nao Bethea y Jessica York
Nuestro trabajo por la justicia social por Rvda. Elizabeth Nguyen
Nuestras comunidades por Rvda. Nancy McDonald Ladd
Una tradición viva para estar a la altura de las circunstancias por Rvda. Ashley Horan
Nuestras raíces por Dr. Dan McKanan
Amado por Rvda. Victoria Safford
Recursos
Prefacio
Amado, eres bienvenido aquí.
Ya sea que estés empezando a conocer el unitarismo universalista, o que estés profundizando tu conexión con una comunidad UU, o incluso si ya eres un miembro veterano de esta tradición viva que desea comprometerse con sus valores y compromisos fundamentales, espero que el contenido de este libro te resulte útil. Somos una cofradía que acoge a los curiosos con emoción. El impulso de preguntar y relacionarse con cariño con personas que se dedican a la tarea de buscar el sentido de la vida es parte de lo que hace que el unitarismo universalista sea un espacio comunitario tan valioso para muchos.
Como aprenderás en las páginas siguientes, el unitarismo universalista es una religión llena de contradicciones aparentes que, en realidad, animan la práctica de nuestra fe. A diferencia de muchas religiones organizadas, no reivindicamos una verdad teológica claramente definida, pero sí tenemos una teología profunda y poderosa. No ofrecemos respuestas, sino que nos acompañamos mutuamente en la exploración de las preguntas más profundas de la vida. La nuestra no es una comunidad de creencias compartidas, sino una comunidad de valores compartidos, cuyo compromiso es el de poner en práctica esos valores con el fin de crear un mundo mejor. No debes realizar ninguna prueba para pertenecer. Estamos unidos por un pacto que establece cómo nos comportaremos los unos con los otros y cuáles son los valores compartidos que promoveremos en el mundo. Elevamos el uso de la razón y la libertad de creencias. La nuestra es una tradición comprometida con la revisión periódica de nuestros valores compartidos, cosa que hicimos recientemente en nuestra Asamblea General de 2024.
El poder que nos mantiene unidos es el amor. No un amor emocional motivado por el afecto, sino la disciplina espiritual del amor arraigada en la sacralidad innegociable de todas y cada una de las personas. Es más, de la vida toda. Las congregaciones y comunidades unitarias universalistas crean la oportunidad para que personas con respuestas muy diferentes a las preguntas trascendentales de la vida—¿De dónde viene la consciencia? ¿Qué mantiene unido al universo? ¿Qué pasa después de la muerte?——puedan establecer relaciones reales y profundas entre sí, cuidarse mutuamente en comunidad y ser solidarias más allá de las profundas diferencias.
Así pues, practicamos la construcción de un mundo en el que las diferencias no nos dividen, en el que personas de diferentes orígenes, religiones, naciones e identidades viven sin violencia, odio y deshumanización. “La forma en que nos relacionamos los unos con los otros crea las condiciones del infierno o del paraíso aquí en la Tierra”, como nos lo enseña la reverenda Deanna Vandiver. “Estamos todos juntos en esto”.
Con su compromiso de acoger, amar, crecer y servir, el unitarismo universalista se esfuerza por ofrecer una alternativa vital a la creciente ola de separación, soledad, exclusion y control que está aumentando en todo el mundo. Como herederos de enseñanzas religiosas que han sido contraculturales durante mucho tiempo y que, durante más tiempo aún, han insistido en guiarnos con amor, trabajamos tanto para proporcionar refugio—espiritual, emocional y físico—como para contrarrestar las fuerzas de la intolerancia y el odio que operan más allá de nuestras fronteras inmediatas. En la portada de esta guía de bolsillo aparece un cáliz en llamas estilizado, uno de los símbolos principales del unitarismo universalista. Fue, en su momento, símbolo de santuario y refugio para quienes huían del fascismo en una Europa que estaba bajo el dominio nazi. Hoy, con el fascismo en auge una vez más, nuestra copa flameante arde como recordatorio de los compromisos de nuestra fe, compromisos que nos invitan a todos y cada uno de nosotros a apostarle a lo que creemos saber sobre el poder del amor en el mundo, en aras de una mayor libertad, más justicia y, en última instancia, la liberación de todos.
El unitarismo universalista sitúa ese amor en el centro de nuestra tradición viva. Es un amor que nos hace libres. No libres en el sentido de poder hacer lo que queramos, sino libres en el sentido de no estar agobiados ni atados por los patrones de odio y control, que se transmiten de generación en generación. Libres en el sentido de estar inquietos y dispuestos a la solidaridad, dondequiera que veamos injusticias. Libres en el sentido de saber, sin duda alguna, que somos dignos y que debemos invitar a otros a compartir la misma sabiduría sobre sí mismos. Libres. Libres para imaginar un mundo donde los niños no corran peligro, donde la violencia y la desesperación de generaciones enteras sirva como espacio de reparación sagrada, interrumpiendo los ciclos de guerra y deshumanización. Libres. Libres para expresar nuestros valores más elevados, así como aquello en lo que creemos en tantas formas poéticas como personas haya en la sala. Libres para construir comunidades que nos aman lo suficiente como para sostenernos cuando vacilamos e invitarnos a volver al pacto sagrado cuando fallamos. Y sabemos que no basta con decir simplemente que el amor vive en el centro de nuestra tradición. También debemos preguntarnos qué significa vivir como si el amor fuera lo más importante. Si te seduce la idea de vivir guiado por valores inclusivos y progresistas en una comunidad pluralista que honra toda forma de vida, espero que encuentres tu lugar entre nosotros para compartir juntos este viaje sagrado.
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